En realidad estoy ahí mas de lo que puedas imaginarte. Quizás no estoy ahí porque me ves, ni tampoco porque puedas estirar tus brazos y , al final, con la punta los dedos, rozarme.
Quizás no estoy ahi porque puedas olerme. Ni siquiera porque puedas abrazarme, hundir tu cara en mi cuello y susurrarme. Ni tampoco porque puedas verme al despertar.
Quizás no estoy ahi porque notes mis caricias en tu espalda o mis labios posados en tu piel.
Estoy ahí aunque no este, estoy mas ahí que si lo estuviese realmente.
No cuando abres los ojos, sino cuando los cierras.